La lectura que abrió puertas a los niños del Centro Técnico Profesional de Maipú

CTPM

Un lagarto se convirtió en el mejor amigo de los cursos de primero básico del Centro Técnico Profesional Maipú (CTP). Es que él no es un lagarto cualquiera: es el Lagarto Leo, un personaje ficticio, amante de la literatura, que fomenta la alfabetización de los niños.

Desde 2005, la profesora Lucía Tabilo entusiasmaba a sus alumnos a leer con el personaje, con el objetivo de que ellos obtuvieran, al término del curso, el certificado de comprensión lectora del departamento de Integración Comunal. Para eso, la docente tenía en su sala una gigantografía del lagarto y el alfabeto pegado en las paredes.

Además, ella llevaba a sus alumnos a realizar caminatas explorativas para conocer el colegio y leer todos los textos que encontraran en el camino: señaléticas, murales y afiches. En abril, los estudiantes realizaban un Juramento a la Lectura, una ceremonia en la que se comprometían a “leer, leer y leer, para ser grandes lectores”. Y finalmente, al término del curso, todos los niños escribían historias que eran publicadas, formando un Libro de Cuentos que era regalado a sus padres.

Teniendo en su bagaje esa experiencia, el CTP decidió postular el proyecto “Primero básico lector” a la Red de Escuelas Líderes de Educación en Pobreza. El colegio fue seleccionado en 2010 y pasó a formar esta iniciativa impulsada por la Fundación Minera Escondida, Fundación Educacional Arauco, Fundación Chile y El Mercurio.

Desde entonces, muchas cosas ocurrieron en el CTP: la profesora Lucía se jubiló, y el proyecto con el Lagarto Leo se volvió una iniciativa de todo el colegio. Hoy, es aplicado por las docentes de primero básico Katherine, Rosa y Maritza.

Con ese proyecto, el colegio ha logrado que más del 85% de sus alumnos de primero básico consigan leer de manera comprensiva, siendo que lo normal para un colegio de sus características (con 76% de vulnerabilidad) es que el 65% de los estudiantes consigan entender lo que leen.

La cifra es particularmente poderosa, si se considera que muchos niños llegan al colegio sin haber asistido al jardín infantil, por lo que el inicio de la lectura y reconocimiento de letras lo hacen en primero básico. “Con este proyecto, hemos realizado un trabajo colaborativo con los apoderados: todas las actividades que se realizan en el colegio deben ser reforzadas por los padres en sus casas”, afirma la jefa de UTP, Jessica Fernández, agregando que “esto no es algo menor, ya que por nuestro contexto de pobreza es muy difícil comprometer a los padres con el aprendizaje de sus hijos”.

Asimismo, ser parte de la Red “produjo una valoración mayor de nuestra institución por parte de la comunidad”, dice la directora Mariela Muñoz. “El sentido de pertenencia e identidad fue en ascenso, los estudiantes fortalecieron su apego a la escuela y la comenzaron a cuidar más y también la recomendaron a sus conocidos”, comenta, añadiendo que en los encuentros y talleres “En los encuentros y talleres hemos podido aprender técnicas y metodologías innovadoras que luego hemos aplicado en la escuela”.

Mariela dice que el reconocimiento que se da al colegio hoy, no ocurre solo por el proyecto Primero básico lector, sino por todo el conjunto de actividades que ahí se realizan: la iniciativa Cruzadas Solidarias, nacida tras el terremoto de 2010, en el que los estudiantes y docentes se trasladan a zonas afectadas por catástrofes y ayudan a la población de allí;  el Consejo Empresarial, en el que se encuentran empresarios, instituciones de educación superior y ex alumnos para hablar, entre otras cosas, de las competencias técnicas requeridas en el siglo XXI; y el proyecto de mosaicos y murales “Construyendo un buen rato”.

Quizás, todas esas iniciativas que se están desarrollando expliquen por qué este año el lema del colegio será “Lideramos un aprendizaje colaborativo, innovador y proactivo” y el símbolo será una abeja: “por su trabajo incansable, por la forma de comunicarse y por los resultados que obtiene al trabajar en equipo”, afirma la directora. Pronto, varios niños de primero básico leerán esas palabras y sabrán qué significa. Y el Lagarto Leo estará orgulloso de ellos.

Texto por Amanda Marton